Nuestras abuelas siempre tenían remedio para cualquier mal, pero, además, no les faltaba truquitos de belleza infalibles que funcionaban de maravilla.

En este artículo hemos querido dar un paso atrás en el pasado y recopilar 9 trucos que seguro que conoces o te suenan haber escuchado de nuestras abuelas.

 

¡Empezamos!

Muselina para exfoliar

¿Conoces la muselina? Es una tela mojada que las abuelas se pasaban por la piel para exfoliarla. Con esto conseguían retirar las células muertas sin irritarlas.

Cepillar el pelo antes de dormir

Nuestras abuelas se cepillaban todas las noches el cabello, con esto se despertaban con el pelo desenredado y eliminaban el polvo para evitar que se llenara de grasa.

Como resultado… ¡un cabello enviable!

Vinagre para el pelo

Para tener el pelo con mucho brillo, se ponían vinagre de manzana al menos una vez al mes o cada quince días.

¡Resultados instantáneos!

Bicarbonato para los dientes

Antiguamente hacían su propia pasta para lavarse los dientes, con agua y bicarbonato.

Hazlo dos veces por semana como blanqueador natural, pero recuerda, es muy agresivo y no conviene abusar de él.        

Exfoliantes naturales

Las abuelas se exfoliaban o bien con jugo de limón y azúcar o con arena de la playa. Con esto conseguían tener una piel más suave y, además, ¡todo natural!

Hielo para el rostro

¡Este truco es top! Pásate cubitos de hielo en la cara cada mañana para tonificar la piel y evitar la hinchazón que se produce después de dormir.

Champú con cerveza

Antiguamente las mujeres añadían cerveza al champú para dar más cuerpo y brillo al cabello.

Para evitar que se quede el olor en el pelo, enjuágate otra vez con champú normal.

Rulos con telas

Antes no había la cantidad de rizadores y planchas de pelo que hay ahora… así que, con el pelo húmedo, las mujeres iban enrollando cada mechón en pequeños trozos de tela y se iban a dormir así. A la mañana siguiente, y tras quitar todos los trozos de tela, el pelo estaba ondulado y con un efecto súper natural…

Limpiador facial

Hoy en día hay tanta cantidad de limpiadores faciales que cuesta elegir, pero antiguamente eso no pasaba. Nuestras abuelas tenían claro que el elemento fundamental era la fruta.

La fruta tiene múltiples vitaminas, aporta un brillo natural a la piel y, además, deja un olor estupendo.

¿Cómo lo hacían?

Machacaban varias frutas hasta conseguir sacar todo su jugo, a esta mezcla le añadían un plátano triturado junto con una cucharadita de miel. Lo usaban una vez por semana. 

Esperamos que te hayan gustado estos truquitos. Déjanos en comentarios cuál es tu favorito o alguna que nosotros desconozcamos.

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